Antes de todo, saludo el desempeño de los actuales seleccionados y su entrega en la cancha.
¡Bien hecho muchachos!
Solo que, ojalá y esto no sea flor de un día...
...
Mi padre es un total fanático del futbol, en realidad es fanático de la mayoría de deportes. Lo cierto es que, gracias a él, a los 8 años de edad tuve mi camiseta de la "U" y un gran afiche de Chemo del Solar y Óscar Ibañez pegados en alguna pared de mi habitación. Si pues, me gustaba el futbol, verlo y practicarlo. Mis primeros recuerdos del equipo peruano datan de las eliminatorias para el mundial del 94, recuedos muy opacos por cierto. Muy distinto fue en las eliminatorias a Francia 98. Estuve pendiente de cada partido, cada gol y cada movimiento de mi querido Ibáñez, era mi ídolo. Me gustaba mucho eso del fútbol: gritar gol y hacer olitas. No clasificamos, por supuesto, pero por aquellos años todavía tenía fé en mi selección.
Luego vino Japón-Corea 2002 y comencé a entender que esto de clasificar al mundial es mucho más complicado que echarle a culpa a Ibánez por el gol que le acaban de meter. Recuerdo algún fatídico Perú-Chile 0-6. Por esos años también se empezaba a hablar de un tal Pizarro, sus distintos looks y sus buenas jugadas. Igual, no clasificamos.
Para las eliminatorias de Alemania 2006 ya estaba preparada para todo. Entendí que las goleadas 5-1 ó 4-0 eran tan normales como los vladivideos y las bebidas etiqueta azul en Palacio de Gobierno. Entendí también que a muchos de nuestros selecionados internacionales les importa un pepino ganar o perder, siempre y cuando no se lesionen. Incluso llegué a pensar (2003-2004) que Cienciano era el único equipo válido en el Perú y que sólo ellos representaban la esperanza para nuestra selección. Igual, otra ves, no clasificamos.
En el 2007 fui testigo de algunas victorias para el Perú; ah, eso si, era la sub-17. También para eso entonces Pizarro, Mendoza, y el "depredador" ya me asqueban. No lograba entender por que razón no se desempeñaban bien en la selección si en el extranjero la hacian linda. "Razones económicas", me dijeron.
Sin embargo, el colmo de los colmos fue el escandalo en el hotel El Golf de los Inkas. Resulta que, muy mediocremente, los infelices de Pizarro, Farfán, Mendoza y Acasiete (quien para mi representaba un luz de esperanza), se fueron a celebrar el empate 1-1 con Brasil en una noche de mujeres y alcohol. Humildemente creo que a ellos si se les debería acusar de Traición a la Patría, por jugarse muy alegremente la esperanza de millones de peruanos. Cabe resaltar que, despues de esa noche, caímos 5-1 ante Ecuador. Simplemente indignante.
Desde entonces, ya no creo en el fútbol peruano. Digan lo que digan, ya no sueño con el mundial y me da lo mismo si se gana o se pierde. No me interesa quienes jueguen, por que, igual, Ibánez ya no esta en el Arco. Sin embargo, hago un llamado a la conciencia de los señores seleccionados pues hay muchos niños, muchos jóvenes e incluso adultos que esperan recibir triunfos y alegrías de su selección, en medio de tanta pobreza, olvido y tristeza en la que viven. Además todavía hay niños que sueñan con ser futbolistas y dar la vida por su selección. No se las destruyan con sus malos ejemplos.
Por mi parte, me alegra saber que estamos saliendo de la inmundicia en la que ha caído el fútbol nacional. También reconosco que Johan Fano y "Varguitas" son muchachos soprendentes que tienen mucho que dar. Saludo su esfuerzo y pues si, en el fondo de mi corazoncito escarlata, sería formidable clasificar algún día a algún mundial con la frente en alto. Yo tadavía conservo mi camiseta de la "U".
¡Bien hecho muchachos!
Solo que, ojalá y esto no sea flor de un día...
...
Mi padre es un total fanático del futbol, en realidad es fanático de la mayoría de deportes. Lo cierto es que, gracias a él, a los 8 años de edad tuve mi camiseta de la "U" y un gran afiche de Chemo del Solar y Óscar Ibañez pegados en alguna pared de mi habitación. Si pues, me gustaba el futbol, verlo y practicarlo. Mis primeros recuerdos del equipo peruano datan de las eliminatorias para el mundial del 94, recuedos muy opacos por cierto. Muy distinto fue en las eliminatorias a Francia 98. Estuve pendiente de cada partido, cada gol y cada movimiento de mi querido Ibáñez, era mi ídolo. Me gustaba mucho eso del fútbol: gritar gol y hacer olitas. No clasificamos, por supuesto, pero por aquellos años todavía tenía fé en mi selección.
Luego vino Japón-Corea 2002 y comencé a entender que esto de clasificar al mundial es mucho más complicado que echarle a culpa a Ibánez por el gol que le acaban de meter. Recuerdo algún fatídico Perú-Chile 0-6. Por esos años también se empezaba a hablar de un tal Pizarro, sus distintos looks y sus buenas jugadas. Igual, no clasificamos.
Para las eliminatorias de Alemania 2006 ya estaba preparada para todo. Entendí que las goleadas 5-1 ó 4-0 eran tan normales como los vladivideos y las bebidas etiqueta azul en Palacio de Gobierno. Entendí también que a muchos de nuestros selecionados internacionales les importa un pepino ganar o perder, siempre y cuando no se lesionen. Incluso llegué a pensar (2003-2004) que Cienciano era el único equipo válido en el Perú y que sólo ellos representaban la esperanza para nuestra selección. Igual, otra ves, no clasificamos.
En el 2007 fui testigo de algunas victorias para el Perú; ah, eso si, era la sub-17. También para eso entonces Pizarro, Mendoza, y el "depredador" ya me asqueban. No lograba entender por que razón no se desempeñaban bien en la selección si en el extranjero la hacian linda. "Razones económicas", me dijeron.
Sin embargo, el colmo de los colmos fue el escandalo en el hotel El Golf de los Inkas. Resulta que, muy mediocremente, los infelices de Pizarro, Farfán, Mendoza y Acasiete (quien para mi representaba un luz de esperanza), se fueron a celebrar el empate 1-1 con Brasil en una noche de mujeres y alcohol. Humildemente creo que a ellos si se les debería acusar de Traición a la Patría, por jugarse muy alegremente la esperanza de millones de peruanos. Cabe resaltar que, despues de esa noche, caímos 5-1 ante Ecuador. Simplemente indignante.
Desde entonces, ya no creo en el fútbol peruano. Digan lo que digan, ya no sueño con el mundial y me da lo mismo si se gana o se pierde. No me interesa quienes jueguen, por que, igual, Ibánez ya no esta en el Arco. Sin embargo, hago un llamado a la conciencia de los señores seleccionados pues hay muchos niños, muchos jóvenes e incluso adultos que esperan recibir triunfos y alegrías de su selección, en medio de tanta pobreza, olvido y tristeza en la que viven. Además todavía hay niños que sueñan con ser futbolistas y dar la vida por su selección. No se las destruyan con sus malos ejemplos.
Por mi parte, me alegra saber que estamos saliendo de la inmundicia en la que ha caído el fútbol nacional. También reconosco que Johan Fano y "Varguitas" son muchachos soprendentes que tienen mucho que dar. Saludo su esfuerzo y pues si, en el fondo de mi corazoncito escarlata, sería formidable clasificar algún día a algún mundial con la frente en alto. Yo tadavía conservo mi camiseta de la "U".
