Lima, 26 de octubre del 2008

6.30 pm y se me salía el corazón. Calamaro, el Salmón, se presentaba en Lima después de 10 largos años. 6.00 pm. Yo? todavía en casa,"jodida y radiante" por que quizá y no llegaba a la reventa. Salí corriendo, tarareando sus canciones, recordando las más "feelings". Llegué y llegué, compré un entrada muy muy buena y, sola, fuí feliz.
¿Qué decir de Calamaro? Un grande, un genio, casi casi un dios. Me acompaño durante toda la adolecencia, y ahora, más que nunca, en mis primeros años de adulta "responsable". Sin duda, una de las pocas personas a las que le pediría matrimonio. Mi corazón -delta down- puede explotar al ritmo de su guitarra y voz. Sus letras son, son... Sus letras crean sueños y pintan imágenes. Lo arman y lo desarman todo.
Dame, dame, dame un poco de tu amor...
Y se me iban los ojos, los oidos, la boca. Me sentía morir. Que paja es ver y escuchar a Calamaro de cerca. La más yupi, como siempre, no podía dejar de reir.
Ya nos vemos, queridito. Pronto iré a tu encuentro.
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1 comentario:
Me gusta mucho este texto =)
Ivón Schmitt
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