27/4/09

uuuhhhhhhh!!


Si pensara en todas la cosas que han sido creadas para él, por lo menos hoy no podría dormir. Porque pensaría en su cabello ensortijado con las lucecitas technicolor del sol a medio día y en las botas cowboy -hombre, macho, fuerte, gggrrrhhhh- que sólo a Clint Eastwood le podrían quedar mejor. Pensaría en el mar, envolviéndole y en las lociones de bronceado perfecto a las que siempre se reusó porque que le daban el color de luna, encantador. Pensaría en las camisas de cuellos altos y perfectos que vestían sus hombros etruscos machados con lágrimas ajenas e innecesarias. Pensaría en los tomos de filosofía universal, todos en tapa dura y con cubierta de cuero vivo y sangrante, como sus corazón de madrugada. Y en el noches en el bar Azul, y en la elegancia de las calles barrocas, y en la canciones de los Beatles y en mis piernas, mis senos, mi cerebro; todos consumiéndose en él. Porque así ha sido escrito, desde los tiempos de David, y así ha de ser.

Pero también puedo pensar él cuando no es un dios. Cuando canta tan feo como yo o cuando se le derrama el café en la ropa blanca. Cuando huye. Cuando no quiere verme o se aburre de mi. Cuando se queda dormido en la cama y se disculpa al despertar aunque no haya sido su culpa. Cuando no es más que una criatura indefensa y kabúm!, también él puede explotar.

Pienso en él y no puedo evitar cruzar la línea de lo dulce a lo patético. Entonces dejo el chispeante ritual y se lo dejo a «Ello», para que reine en el sopor de la noche. Eso si, yo no tengo la culpa de que «Ello» sea más perverso que «Yo».

Risitas.




yes, i do!

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