Nos despertamos. Caminamos, nos movemos. Entramos a clase, compartimos el aire, aceptamos opiniones. Hacemos tareas -no somos tan malos, después de todo- sonreímos, nos volvemos a mover.
Entramos por la misma puerta una y otra vez. Observamos la mismas y repudiadas caras una y otra vez. Caminamos rápido, caminamos despacio, de tanto en tanto sentimos a la sangre correr por nuestras venas. Con un poco de suerte, nos alegran el día. Comemos, bebemos, bebemos.
Caminamos, nos estamos moviendo otra vez, con los mismos huesos cansados de todos los días. Vivimos, vivimos, vivimos. Entonces paramos -stop-, nos miramos, nos asombramos uno del otro, tocamos nuestros cuerpos, nuestros corazones. Explotamos. Nos desangramos, nos revolcamos como desgraciados, fornicamos. Nos besamos con amor y cantamos.
Reímos de la gente que nos mira con tristeza, con asco. Nos besamos y tocamos en su delante. Ahora nos miran con repudio y temor. Nos volvemos a reír.
Amor, somos unos trogloditas, unos pobres diablos sin nada que ofrecer. Mierda dura en un muladar. Indecentes esquizofrénicos sin cuatro paredes donde tirar. Sucios asalta madres, putas baratas, avalón-avalón.
[en el 60 de main street está tu rostro grabado sobre la pared. debajo, una leyenda:"con afecto, para el sarnoso Bob."]
1 comentario:
Por eso y muchas cosas más: ¡no vengas a mi casa esta navidad!
Publicar un comentario