Se me ocurre que uno de estos días vas caer en prisión. Y como ya es de costumbre, será por mi culpa.
A ver, digamos que tenemos mucha pasta, que reímos y nos decimos cosas bonitas al oído. Pero como tu eres malo y yo soy tonta, nos metemos en problemas. Entonces, vienen los malos (los otros malos) intentando golpearte y besarme a la fuerza. Pero tu eres muy muy fuerte y son ellos quienes terminan con sangre en los labios. Estamos huyendo, corremos a sólo dios sabe dónde y nos refugiamos. A mi se sale el corazón y tienes que ayudarme porque casi no llego.Entramos a una casita pequeñita y atendemos nuestras heridas.
Pero como tú eres malo muy malo, sales corriendo cuando la flacuchenta exótica de los regalos caros y lujosos se acerca por la ventana. Tus ojitos se hacen aguita de en un basural, y los escrúpulos en algún lugar habrán quedado.
Y entonces, se acabó el amor. He dicho.

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