30/11/08

la más r a t a de todas

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mickey mouse year's!! oh yeah!!

por x_x_vr

Italia. Ratas enormes “de un m e t r o y m e d i o de largo y cinco kilos de peso” avistadas en alcantarillas.

Irán. Ratas que llegan a pesar 18 kilos se alimentan de g a t o s. Sus largas patas posteriores les permiten saltar como canguros. Biólogos están intrigados por la necesidad de las ratas de “devorar carne”. Afirma que “resulta muy extraña la agresiva conducta de tales ratas”.

Alemania. Policía da muerte a tiros a una rata del tamaño de un perro, la que atacó a un hombre de 59 años fuera de su casa: “Me quedé rígido de terror. Tuve solamente tiempo de tomar una tabla de madera para defenderme”. La rata hundió sus d i e n t e s e n l a t a b l a y el hombre corrió al interior de la casa para llamar a la policía.

Argelia. Genial escritor A l b e r t C a m u s encuentra ratas, ratas, y más ratas en la puerta de su habitación. Luego degenera en tremenda peste que ocasiona crisis existenciales en toda la población.

Ratas. Ratas Gordas. Ratas Gigantes. Ratas Mutantes.

¿Quieren ver una?



buen provecho!

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Fronteras inútiles

un lugar
no digo un espacio
hablo de
qué

hablo de lo que no es
hablo de lo que conozco

no el tiempo
sólo todos los instantes
no el amorno

no

un lugar de ausencia
un hilo de miserable unión

24/11/08

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ama rápido me dijo el s o l
y así aprendí
en su ardiente y perverso reino
a cumplir con la v i d a...


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13/11/08

Vallas, ¿Dónde vayas?


Hace ya algún tiempo desde que Lima se ha convertido en víctima de la excesiva publicidad exterior. “Nunca tanto como en París”, dicen algunos, pero en nuetras tierras ya se pueden observar avenidas enteras plagadas de gigantescos y llamativos soportes publicitarios que intentando vendernos algo. Se diría entonces que el uso y abuso de este medio ha generado un nuevo problema de dramáticas consecuencias: La Contaminación Visual.

Publicidad exterior y Contaminación Visual

La publicidad exterior es aquella situada en lugares públicos y dirigida a una audiencia indeterminada. Se basa en el impacto visual que, a través de imágenes y colores llamativos debe lograr en el recepto. Es emitida a través de diversos soportes publicitarios como paneles, vallas, banderolas, etc.

La Contaminación Visual es aquella que, haciendo uso de la publicidad exterior, altera el equilibrio visual y estético del medio. En Lima, no es difícil encontrar grandes paneles y vallas publicitarias las cuales, colocadas una tras de otra y sin aparente orden establecido, saturan y obstaculizan nuestra visión generando molestias en el receptor además de un posible rechazo al medio.

Empresas publicitarias como Vallas, Clear Chanel y Punto Visual hacen uso de este tipo de anuncios y los colocan sin cuidado alguno en zonas altamente transitadas. Un buen ejemplo son las avenidas La Marina y Paseo de la República, donde los avisos publicitarios abarrotan sus bermas, paredes y aires convirtiendo el paisaje urbano en una selva de marcas, colores y formas.

Efectos colaterales

Según una investigación realizada en Argentina, el exceso de publicidad degenerada en contaminación visual, podría causar efectos contra producentes. Al presentarse ésta de forma excesiva y agresiva, se ve afectada en su funcionalidad por lo cual, a modo de defensa, nuestro organismo bloquea y anula el entendimiento de los mensajes.

Sin embargo, la contaminación visual puede acarrear peores y muy lamentables consecuencias. Un buen ejemplo son los accidentes en las pistas y carreteras.

Al ser colocados de forma irregular, Muchos anuncios publicitarios obstruyen y distraen la visión de los conductores, como es el caso de la Panamericana Sur durante la estación de verano. “Para mirar un panel junto a la carretera, el conductor gira la cabeza. Hay que tomar en cuenta que observar un panel demora 2,6 segundos. Un auto avanza 27 metros en apenas un segundo, tiempo más que suficiente para salirse del carril o atropellar a alguien. Obviamente, mientras más numerosos y aparatosos sean los paneles, las posibilidades de distracción aumentan”, señala Gustavo López , director de la Escuela de Conductores del Touring y Automóvil Club del Perú a una entrevista concedida para el diario “El Comercio”.

Además, la Contaminación Visual también es generadora de malestares en la salud publica. Los estímulos agresivos y simultáneos a los que el público está expuesto pueden influir negativamente en ellos, generándoles intranquilidad, dolores de cabeza, tensión e, incluso, estres.

Reacciones y acciones

El pasado 27 de noviembre, la Municipalidad de Lima emitió la Ordenanza Municipal Nº 1094, la cual regula avisos y anuncios publicitarios en la ciudad. No atentar contra el ornamento público, ubicarse racionalmente, y no dificultar el normal desarrollo de las actividades humanas son algunos de sus cometidos.

Sin embargo, y a pesar de que esta ordenanza muestra especificaciones técnicas muy claras, muchas de las empresas publicitarias colocadores de estos anuncios no las cumplen, generando así más caos y desorden visual. Además, si sumamos esto a la contaminación ambiental y sonora, Lima se torna en laberinto gris de formas, colores y sonidos insalubres y perturbadores para la percepción común de un ciudadano cualquiera.




Mientras nuestras autoridades no tomen cartas en el asunto y no se trate en serio el problema de la Contaminación Visual, seguiremos viendo grandes y coloridos “monstruos” disfrazados de lindas señoritas tratando de llamar de nuestra atención, donde vayas.

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10/11/08

Kawabata cree saberlo todo


Esta es una de "esas" reliquias, una de esas cosas que en primera instancia se detesta pero luego se quiere con tanta intensidad que se suplica para que regrese a ti. ¡Que bien se encierran los recuerdos, eh! Juan Pablo Bustamante Nascimento -juampi- es pues un joven poeta y escritor pero sobre todo, muy querido amigo mio.

De sus más recientes glorias se escribirá en un capítulo especial.


Un besito y un fuerte abrazo para él.

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El libro voyeur

Por: Juan Pablo Bustamante.
http://fuegodepayaso.blogspot.com/


Una de las cosas que me atrajo de Yasunari Kawabata desde el primer momento en que supe de él fue su suicidio. Cuatro años después de haber recibido el Premio Nobel de Literatura decidió ponerle fin a su vida inhalando gas y sin dejar explicación alguna. Pero lo más paradójico de esto es que una de las principales características de su obra es la búsqueda de la belleza. ¿Por qué decidiría quitarse la vida alguien que estuvo tan cerca de –o que, tal vez, encontró– la belleza del mundo? Quizá porque descubrió que lo bello es sinónimo de tristeza. Podría ser.

"Lo bello y lo triste", último libro escrito por Kawabata, llegó a mis manos después de la Navidad del 2006. Había sido el primer año en que yo compraba regalos para mi familia, y al parecer eso le gustó tanto a mi madre que le pareció una buena idea (la mejor que ha tenido en mucho tiempo) comprarme el libro que semanas atrás no dejaba de mirar. O no dejaba de mirarme, desde su cómodo estante en la recién inaugurada librería Crisol, a espaldas de Plaza San Miguel. El contraste entre las palabras que forman el título, la fotografía de la mujer vestida con un kimono en la portada, el logo de Emecé Editores, todo forma un conjunto que es prácticamente imposible evitar que te atrape por los ojos. Y a mí me atrapó ese día y mi madre se dio cuenta de eso en mi expresión. "Como si fueras un niño con un caramelo", me dijo.

Entre "Rayuela" y "El libro del tao", "Lo bello y lo triste" es, sin duda, uno de los atractivos turísticos más visitados por la gente que entra a mi cuarto. Su contraportada tiene manchas producidas por todas las manos que lo han sostenido. Desde que me fue obsequiado, el libro se ha mudado una vez de casa y fue inquilino del cuarto de un amigo por un tiempo. Tiempo en el que, por supuesto, viví terriblemente angustiado.

A unos cuántos pasos de cualquier parte, en un tercer piso, vive este amigo mío, poseedor de muy mala fama y de una personalidad esquizofrénica. El libro fue recibido amistosamente por él, después de que yo permitiera –entre lágrimas– su temporal estadía. Cada vez que iba a visitarlo (es necesario aclarar que ir a visitar a mi amigo no era más que un pretexto para ver qué tal se encontraba mi Kawabata original), parecía que sus hojas me pedían que lo llevara de vuelta a su casa, que es mi casa. El libro pasaba de un cajón a la mesa de noche, de la cama al costado de la computadora. Sospecho que pasó también por las patas de la gata que vivía en el cuarto. Era parcialmente leído por todas las personas que iban a visitar a mi amigo. Y fue el principal testigo de todas las cosas que ocurrían en ese cuarto.

La imagen de la portada logra ilustrar la sensación que te deja la historia narrada en el libro: el novelista Oki Toshio, impulsado por la nostalgia, decide viajar a Kyoto para escuchar las campanadas del templo en el Año Nuevo. Pero también quiere ver a Otoko, su antigua amante y ahora pintora, quien vive con su aprendiz de veinte años Keiko. El amor, la venganza, la destrucción, todo se puede resumir en una oración de una película de Woody Allen: "La vida trata de un modo sádico a la gente con talento".

Una tarde de un martes, el cuarto fue prestado, libro incluido, a una amiga en común, para que tuviera un encuentro con un tipo X que ella no conocía muy bien. Sin embargo él conocía muy bien a Kawabata y el libro pasó buena parte de la velada en sus manos. Pero, como es de suponerse, el tipo X no fue con la idea de leer. Entre masajes y una película plagada de situaciones eróticas, mi Kawabata original terminó siendo desplazado para el lado opuesto de la cama, para que participara de le escena como voyeur. Entre tantos movimientos de cama, el libro fue escondiéndose debajo de la frazada, tal vez por miedo a ser manchado nuevamente. Mi amiga sabía muy bien que si el libro sufría, ella iba a sufrir. Así que, aprovechando de detener el juego peligroso del tipo X, se aferró al libro como último recurso. En ese momento mi amigo entra a su cuarto, creyendo que nuestra amiga en común ya se había ido. El tipo X decidió retirarse justo cuando yo estaba llegando. El libro en las manos de mi amiga pareció inspirar lo único que pudo decir esa tarde: "Él es muy bello, yo soy muy triste". Tomé el libro y me despedí. Esa noche, "Lo bello y lo triste" durmió a mi costado y le prometí que nunca más se iba a separar de mí.

...

corazón Delta down

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Los graves ruidos de la tarde
se asemejan al latir de tu corazón
falso y vacío
como un felino que divulga
su imponente hedor en la noche.

Pobre la indefensa criatura
que engendró esta torpe primavera.

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9/11/08

Sentirse menos

para Él, como cuando el sol era en sus ojos...

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Ella -ÉL- es como
el cuento que
da título a todo el libro.


Yo, por mi parte, soy
la huella sucia y
pasajera de un dedo
impregnado en una página cualquiera.


Roy Vega Jácome*



(La palabra que no esta en negrita es mía)

* Lima, 1988. Actualmente cursa el IV ciclo de Literatura en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos. Ha publicado un poema en la revista sanmarquina "Bosque de latidos". Prima Fermata significa su primera incursión en el ámbito de los concursos literarios.**

**Tomado de Prima Fermata Literaria 2007.
http://prima-fermata.blogspot.com/
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8/11/08

I want to buy you flowers

-->


that's it

i want to buy u flowers, my sweety one.

would u take it?

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7/11/08

Cholo frente al mundo

Uno de esos lugares que, definitivamente, no deberían existir.

Es realmente lamentable que estas cosas sigan sucediendo en la supuesta era de la "globalización". Mentes retrógradas como las suyas son las que hacen que nuestro país esté como está. Y espero de ustedes, distraídos lectores, nunca asistan a esa "linda" discoteca además de advertir a cualquier otro distraído de lo nocivo y ofensivo que puede ser ese lugar.

Y para ustedes, señores de La Sede, ascos y repudios sinceros.

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Cholo frente al mundo

Por: Marco Aviles

El local se llama La Sede, queda en el lindo distrito de Miraflores, donde lindamente vivo, y allí acude la people más linda de esta linda ciudad; y ya que soy un lindo periodista de una de las revistas más lindas de este lindo país, el sábado último, 28 de julio, aniversario patrio, yo iba en pos de una linda cerveza para celebrar el inminente fin de la linda Feria del Libro de Lima, ensimismado en la lindura de una chica a la que esperaba encontrar allí, en La Sede, y quien me había prometido una linda noche de conquista; así que estacioné el auto enfrente, me acomodé el saco, revisé mi solvencia económica, compré los cigarrillos de rigor, caminé los once pasos hacia la portería, solo y lindo, y, entonces, al tocar con mis manos la puerta tras de la cual fluía la música linda, el lindo bodoque que custodiaba el digno local me soltó el mismo cuento del cual, como periodista hogareño que soy, he tenido noticias lejanas y del que me he enterado a través de los diarios y a veces por los testimonios de feos amigos noctámbulos que osan frecuentar los lindos locales de moda:

- Perdón, la fiesta es privada.

Debo repetir que iba solo, pues ya algunos de mis lindos amigos escritores y editores habían entrado al lugar apenas unos minutos antes, lo cual, evidentemente, me convertía en ese mismo instante, por lógica empresarial, en un simple y anónimo indeseable, modestamente vestido de seda, sin fama y sin credenciales que dieran cuenta de mi lindura interior: cholo frente al mundo.

- Pero mis amigos acaban de entrar balbuceé, confundido.

- ¿De verdad? Esta es una reunión privada.

- Le digo que mis amigos acaban de entrar.

- ¿Sí? Entonces llámalos por celular y que salgan.

Para mi vergüenza, confieso que pensé en seguir la linda sugerencia, pero mi lindo celular me informó en tres segundos que mi saldo de llamadas había expirado y, entonces, desesperado por la visión de que mi final feliz con aquella chica linda se esfumaba, desesperado por ese fatal destino, repito, se me ocurrió la denigrante idea de mencionar el famoso nombre de uno de mis lindos amigos que ya habían ingresado allí; por supuesto, él sí sin tener que batallar con ese lindo monigote amaestrado. Y, claro, cuando dije el bendito nombre (moralmente de rodillas), la puerta de la Santa Sede se abrió, y allí, claro está, no había ninguna reunión privada (esto es obvio, ¿no?), sino el lindo paisaje de una afiebrada discotequita con ínfulas de pub, que de manera discreta se reserva el derecho de admisión, con sus lucecitas ad hoc y sus sillones muy lounge rebasados por la masa de gente nice que, supongo, estaba allí luego de haber pasado por el fino cernidor sin las molestias que yo sí tuve que enfrentar. ¿La chica de mis pensamientos bien valía la humillación? Los hombres a veces pensamos con las pelotas. Mea culpa. No debí entrar a ese antro de mierda.

No daré detalles íntimos sobre la manera en que concluyó esa deliciosa noche. El hecho es que precisamente ahora, domingo 29 de julio, 11 y pico de la noche, de vuelta en mi lindo hogar de Miraflores, y frente al monitor de mi linda computadora, trato de cumplir el sabio consejo que el maestro Ray Bradbury recomendaba para los aprendices: no dejar pasar un solo día sin escribir al menos mil palabras. Y en esas estoy, recordando el episodio de la madrugada anterior, y ya que he entrado en materia, terminaré señalando que no es mi intención denigrar ese local de mierda (bis) pues, todo lo contrario, me parece loable su sano sentido profiláctico de no mezclar in house gringa con inga y/o mandinga, o lo que los dueños de esa docta Sede pretendan preservar impoluto, libre de manchas y riesgos. Se agradece. Algún alto e ignoto cometido social debe tener la tarea segregadora. Por lo pronto, y ya en mi cauce hogareño, pienso en que lo más sano será no frecuentar algunos locales de diversión nocturna, específicamente La Sede, discotequita tercermundista bien que, si Dios es peruano y el alcalde de Miraflores existe, no debería funcionar un solo fin de semana más. Pero, por si eso no ocurre, me gustaría enviar un mensaje de paz y amor, insuflado como estoy de sentimiento patrio:

Señores de La Sede, vayan a segregar a la puta que los parió.

Feliz 28 retrasado.

Ps: En este país, ya lo decía el poeta César Calvo, a veces da ganas de nacionalizarse culebra.


*tomado de: www.Perú21.com

6/11/08

Epitafio

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Un buen día Una está en un concierto de rock cuando recibe un llamada telefónica. Contesta aunque no quisiera contestar. Es su madre quien le comunica el fallecimiento de un tío muy querido de la familia, por lo cual, es indispensable su presencia en el velorío. Ante eso, Una decide hacerse la loca y argumentar que , efectivamente, asitirá al velorío pero tardará algunas horas más -por que está en clase- y esto tiene para rato .

Una no quiere ir al velorio. Una prefiere escuchar a Resplandor. Una la hace larga. Hay quienes afirman no temerle a la muerte. Hay quienes afirman vivir cada día como si más tarde fuesen a morír. Y hay quienes afirman -Una- por ejemplo, que la muerte no les produce más que la misma sensación de tedio y aburrimiento que sólo pueden generar la presentación de un libro de autoayuda o un programa de tv como Vale la pena soñar.

Sucede pues que Una nunca se ha muerto ni se le ha muerto alguien que realmente cuente. Muy por el contrario tiene vivas a más personas de la que quisiera. La gorda señora de la bodega de la esquina, por ejemplo. Entonces, Una cree que la muerte es algo inevitable que de todas formas tiene que llegar. Pero Una también cree que no tenerle miedo a la muerte es de maricas ¿O no es acaso que vivimos por que vamos a morir? Entonces, si no se le teme, se muere pronto.

Una llega al velorio tarde muy tarde. Lo curioso es que el difuntito QEPD no está, todavía no lo han traído del aereopuerto. Resulta pues que el tío de Una murío de un paro cardiaco en Trujillo, víctima de la emoción al ver a sus padres después de mucho tiempo. Y lo mandarón, cual equipaje de urgencia, vía aérea. Una tiene hambre y sale a comer. Una regresa y el susodicho todavía no ha llegado. Una lee, lee y lee, y su tío QEPD aún no llega. Una se siente cansada y con sueño. Se esfuerza para -no-quedar-mal-con-la-familia-, pero es en vano. Una se mete en el carro de su papá -un ratito nada más- y cae profundamente dormida.

Una se despierta y son las 4.00 am. "vamos, dice su madre". Una pregunta por su tío: "hace mucho llegaron todos, pero tú estabas dormida. Ahora es tarde, ya todos se fueron". Una se siente mal, no por su tío muerto sino por sus primas vivas, pero es sólo por un microsegundo. Una se ha corrido una vez más de un ritual ocioso como es la celebración funebre. ¿Una marica?, ¿Un ser despiadado sin corazón ni alma? No, simplemente alguién a quien no le gusta ver llorar en vano a personas conocidas y queridas.

Entonces, a Una le asusta el hecho de morir pero no de que se mueran los demás. Sería una pena la muerte de algunos, su madre, su padre y Él, por ejemplo, pero eso, de todas formas, algún día ha de ocurrir. Ojalá y no sea hoy, mañana ni en esta semana.

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